Una civilización mediterránea esculpida en piedra y mar.
Desde la Antigüedad, Dalmacia ha sido territorio poblado por distintos pueblos y civilizaciones. El pasado de la región de Dalmacia nos muestra influencias ilirias, griegas, romanas, bizantinas, croatas, venecianas, austrohúngaras todas marcadas por un color local único . Esa superposición de mundos se percibe en la arquitectura, en el urbanismo, en el carácter de sus ciudades y en la forma de vivir el tiempo. Foros romanos, catedrales medievales, palacios renacentistas, fortalezas marítimas y murallas monumentales conviven con una vida cotidiana que fluye con naturalidad entre cafés al aire libre, mercados donde los productores venden sus productos locales y paseos junto al mar.
El paisaje dálmata es igualmente singular. Una costa recortada, salpicada por más de mil islas e islotes, calas de aguas transparentes y montañas que caen abruptamente hacia el Adriático. Es un paisaje dramático que invita a navegar, tal y como lo hicieron mercaderes, diplomáticos y viajeros durante siglos. Dalmacia se comprende mejor desde una cubierta, siguiendo la línea de la costa al ritmo del viento.
Dalmacia también densidad cultural. Pocas regiones de Europa concentran, en un espacio relativamente reducido, tantos conjuntos monumentales de primer nivel: ciudades históricas perfectamente conservadas, múltiples sitios Patrimonio de la Humanidad, tradiciones urbanas ininterrumpidas y una continuidad histórica excepcional.











